¿Qué es la uveítis?
La uveítis es la inflamación de la úvea, la capa media del ojo que incluye el iris (la parte de color), el cuerpo ciliar y la coroides. Esta inflamación puede afectar también estructuras adyacentes como la retina, el vítreo y el nervio óptico, convirtiéndola en una de las condiciones oculares con mayor potencial de complicaciones si no se diagnostica y trata a tiempo.
Representa aproximadamente el 10% de los casos de discapacidad visual en el mundo y es una causa importante de ceguera en personas en edad productiva. Puede presentarse a cualquier edad, pero es más frecuente entre los 20 y 60 años. En Oaxaca, el Dr. Kalid Barush cuenta con la experiencia y el equipo necesarios para diagnosticar los diferentes tipos de uveítis y establecer un plan de tratamiento integral.
La uveítis se clasifica según la parte del ojo afectada: anterior (la más común, afecta el iris), intermedia (afecta el vítreo), posterior (afecta la retina y coroides) y panuveítis (afecta todas las capas).
Síntomas de la uveítis
Los síntomas varían según el tipo y la severidad de la inflamación:
- Ojo rojo: enrojecimiento especialmente alrededor de la córnea (inyección ciliar), diferente al enrojecimiento superficial de una conjuntivitis.
- Dolor ocular: dolor profundo y constante que puede empeorar con la luz o al mover el ojo.
- Sensibilidad a la luz (fotofobia): la luz produce dolor intenso, obligando al paciente a buscar ambientes oscuros.
- Visión borrosa: la inflamación dentro del ojo enturbia los medios ópticos y reduce la agudeza visual.
- Moscas volantes: las células inflamatorias flotando en el vítreo se perciben como puntos o manchas.
- Pupila pequeña e irregular: la inflamación puede causar adherencias del iris al cristalino (sinequias).
- Lagrimeo: la irritación interna provoca lagrimeo reflejo.
Causas y factores de riesgo
La uveítis puede tener múltiples orígenes, y en muchos casos la causa no se identifica (uveítis idiopática):
- Causas autoinmunes: enfermedades como espondilitis anquilosante, artritis reumatoide juvenil, enfermedad de Behçet, sarcoidosis y lupus pueden causar uveítis como manifestación ocular.
- Infecciones: toxoplasmosis (la causa infecciosa más común en México), tuberculosis, herpes simple y zóster, sífilis, citomegalovirus y toxocariasis.
- Traumatismos: golpes o cirugías oculares pueden desencadenar inflamación uveal.
- HLA-B27 positivo: este marcador genético se asocia fuertemente con uveítis anterior recurrente.
- Causas idiopáticas: en aproximadamente el 30-40% de los casos no se identifica una causa específica.
Tratamiento de la uveítis
El tratamiento busca controlar la inflamación, prevenir complicaciones y tratar la causa de fondo cuando se identifica:
- Corticosteroides tópicos: gotas antiinflamatorias potentes que son el pilar del tratamiento de la uveítis anterior. Se utilizan en dosis frecuentes que se reducen gradualmente.
- Midriáticos/ciclopléjicos: gotas que dilatan la pupila para aliviar el dolor y prevenir la formación de adherencias (sinequias) entre el iris y el cristalino.
- Corticosteroides sistémicos: para uveítis severas o posteriores que no responden al tratamiento tópico.
- Inmunomoduladores: medicamentos como metotrexato, azatioprina o agentes biológicos para uveítis crónicas o recurrentes que requieren altas dosis de corticosteroides.
- Inyecciones intraoculares: corticosteroides o agentes biológicos inyectados directamente en o alrededor del ojo para casos severos.
- Tratamiento de complicaciones: cirugía de glaucoma, cirugía de cataratas o cirugía vitreorretiniana cuando estas complicaciones se presentan.
El seguimiento cercano es fundamental, ya que la uveítis tiende a recurrir y cada episodio puede causar daño acumulativo. El Dr. Kalid Barush establece un plan de seguimiento personalizado para cada paciente en Oaxaca.
Preguntas frecuentes
No. La uveítis es una inflamación interna del ojo que generalmente se debe a causas autoinmunes, infecciones sistémicas o idiopáticas. No se transmite de persona a persona por contacto, a diferencia de la conjuntivitis infecciosa. Sin embargo, algunas infecciones que pueden causar uveítis (como toxoplasmosis o tuberculosis) sí son transmisibles por otras vías, no por el contacto ocular.
Sí, si no se trata adecuadamente. La uveítis crónica o recurrente puede provocar complicaciones graves como glaucoma, cataratas, edema macular, desprendimiento de retina y daño permanente a las estructuras del ojo. El tratamiento oportuno y el seguimiento cercano con el oftalmólogo son fundamentales para preservar la visión y prevenir secuelas irreversibles.
Muchas formas de uveítis tienen una base autoinmune, lo que significa que el sistema inmunológico del propio cuerpo ataca tejidos del ojo. Esta tendencia puede reactivarse por estrés, infecciones, cambios en la medicación o factores desconocidos. El control adecuado de la enfermedad de base y el uso preventivo de medicamentos inmunomoduladores pueden reducir la frecuencia de las recurrencias.
Además del examen oftalmológico completo con lámpara de hendidura y fondo de ojo, frecuentemente se solicitan estudios de sangre para buscar causas infecciosas (toxoplasmosis, tuberculosis, sífilis, herpes) y autoinmunes (HLA-B27, anticuerpos antinucleares, entre otros). También pueden requerirse estudios de imagen como radiografía de tórax, tomografía computarizada o resonancia magnética según el caso.
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