¿Qué es el glaucoma?
El glaucoma es un grupo de enfermedades oculares que producen un daño progresivo e irreversible del nervio óptico, la estructura encargada de transmitir la información visual desde el ojo hasta el cerebro. En la mayoría de los casos, este daño se asocia a un aumento de la presión intraocular (PIO) por una acumulación del humor acuoso, el líquido que circula dentro del ojo.
Se le conoce como “el ladrón silencioso de la visión” porque la forma más frecuente —el glaucoma de ángulo abierto— no produce dolor ni síntomas perceptibles en sus etapas iniciales. La pérdida visual comienza por la periferia del campo visual y avanza lentamente hacia el centro, de modo que muchos pacientes no se percatan del problema hasta que el daño es considerable. A nivel mundial, el glaucoma es la segunda causa de ceguera irreversible, y en México afecta a cerca de un millón y medio de personas, muchas de ellas sin saberlo.
Síntomas
Los síntomas varían según el tipo de glaucoma:
- Glaucoma de ángulo abierto (crónico): no produce síntomas en las fases tempranas. Conforme avanza, el paciente nota pérdida gradual de la visión periférica —lo que se conoce como “visión en túnel”— y dificultad para percibir objetos laterales.
- Glaucoma de ángulo cerrado (agudo): se presenta de forma súbita con dolor ocular intenso, ojo rojo, visión borrosa, halos de colores alrededor de las luces, náusea y vómito. Constituye una emergencia oftalmológica que requiere atención inmediata —frecuentemente mediante iridotomía láser— para evitar daño permanente.
- Glaucoma de tensión normal: el daño al nervio óptico ocurre a pesar de que la presión intraocular se encuentra dentro de rangos aparentemente normales, lo que dificulta aún más su detección sin un examen especializado.
Causas y factores de riesgo
El ojo produce continuamente humor acuoso, un líquido transparente que nutre las estructuras internas y mantiene la forma del globo ocular. Este líquido debe drenar a la misma velocidad que se produce. Cuando el sistema de drenaje (la malla trabecular) no funciona correctamente, la presión se eleva y comprime las fibras del nervio óptico, destruyéndolas de forma irreversible.
Los principales factores de riesgo incluyen:
- Edad superior a 40 años: el riesgo aumenta significativamente con cada década de vida.
- Antecedentes familiares: tener un familiar directo con glaucoma multiplica el riesgo entre 4 y 9 veces.
- Presión intraocular elevada: aunque no todos los pacientes con PIO alta desarrollan glaucoma, es el principal factor de riesgo modificable.
- Miopía alta: los ojos miópicos tienen mayor vulnerabilidad del nervio óptico.
- Diabetes e hipertensión arterial: alteran la circulación sanguínea del nervio óptico.
- Uso crónico de corticosteroides: tanto en gotas oftálmicas como sistémicos pueden elevar la PIO.
Diagnóstico
El Dr. Kalid Barush Hernández Díaz realiza una evaluación integral para detectar el glaucoma, que incluye:
- Tonometría: medición precisa de la presión intraocular.
- Gonioscopía: evaluación del ángulo de drenaje del ojo para clasificar el tipo de glaucoma.
- Oftalmoscopía: examen directo del nervio óptico para detectar signos de daño como excavación aumentada, palidez o asimetría entre ambos ojos.
- Campimetría computarizada: mide el campo visual para identificar zonas de pérdida que el paciente aún no percibe conscientemente.
- Paquimetría: mide el grosor corneal, dato que influye en la interpretación de la presión intraocular.
Se recomienda una revisión oftalmológica completa anual a partir de los 40 años, o antes si existen factores de riesgo.
Tratamiento
El objetivo del tratamiento es reducir la presión intraocular a un nivel seguro que detenga la progresión del daño al nervio óptico. Las opciones terapéuticas incluyen:
- Gotas hipotensoras oculares: son la primera línea de tratamiento. Existen diversas familias farmacológicas (prostaglandinas, betabloqueadores, inhibidores de la anhidrasa carbónica) que reducen la producción de humor acuoso o aumentan su drenaje.
- Trabeculoplastia láser selectiva (SLT): un procedimiento ambulatorio en el que se aplica láser sobre la malla trabecular para mejorar la salida del líquido. Es rápido, poco invasivo y puede complementar o sustituir parcialmente las gotas.
- Cirugía filtrante (trabeculectomía): crea una vía alternativa de drenaje para el humor acuoso cuando el tratamiento médico y el láser no son suficientes.
- Dispositivos de drenaje: implantes como la válvula de Ahmed que facilitan la salida del líquido en casos de glaucoma refractario.
- Ciclofotocoagulación: aplicación de láser sobre el cuerpo ciliar para reducir la producción de humor acuoso en glaucomas avanzados o refractarios a otros tratamientos.
El tratamiento es individualizado. El Dr. Barush selecciona la estrategia más adecuada según el tipo de glaucoma, la presión objetivo, la etapa de daño y las características de cada paciente.
Preguntas frecuentes
El glaucoma no tiene cura, pero sí se puede controlar eficazmente. El daño al nervio óptico ya producido es irreversible, por eso la detección temprana es fundamental. Con tratamiento adecuado (gotas, láser o cirugía) se puede detener o ralentizar significativamente la progresión de la enfermedad y preservar la visión restante.
Los principales factores de riesgo incluyen: ser mayor de 40 años, tener antecedentes familiares de glaucoma, padecer diabetes o hipertensión arterial, tener miopía alta, usar corticosteroides de forma prolongada y pertenecer a ciertos grupos étnicos con mayor predisposición. Se recomienda una revisión oftalmológica anual a partir de los 40 años.
El glaucoma de ángulo abierto, la forma más común, no produce síntomas en sus etapas iniciales. Solo puede detectarse mediante un examen oftalmológico completo que incluya medición de la presión intraocular (tonometría), evaluación del nervio óptico y campimetría (estudio del campo visual). Por eso se le llama “el ladrón silencioso de la visión”.
En la mayoría de los casos, sí. El tratamiento con gotas hipotensoras es crónico y debe mantenerse de forma continua para controlar la presión intraocular. Suspender el tratamiento por cuenta propia puede provocar elevaciones de presión que dañen el nervio óptico. En algunos pacientes, la cirugía láser o filtrante puede reducir o eliminar la necesidad de gotas.
Tratamiento disponible: Conozca el tratamiento quirúrgico del glaucoma →