¿Qué es la conjuntivitis?
La conjuntivitis es la inflamación de la conjuntiva, una membrana mucosa delgada y transparente que recubre la superficie interna de los párpados y la parte blanca del ojo (esclerótica). Esta membrana cumple funciones de protección y lubricación ocular. Cuando se inflama, los vasos sanguíneos se dilatan y el ojo adquiere un aspecto enrojecido característico, razón por la cual también se le conoce popularmente como “ojo rojo”.
La conjuntivitis es uno de los padecimientos oculares más frecuentes en México, especialmente en climas cálidos como el de Oaxaca. Puede afectar a personas de cualquier edad y, dependiendo de su causa, puede ser altamente contagiosa. Existen tres tipos principales: viral, bacteriana y alérgica, cada una con características y tratamientos diferentes.
Síntomas de la conjuntivitis
Los síntomas varían según el tipo de conjuntivitis, pero los más comunes incluyen:
- Enrojecimiento ocular: uno o ambos ojos presentan un color rosado o rojo intenso por la dilatación de los vasos conjuntivales.
- Secreción ocular: puede ser acuosa y transparente (viral o alérgica) o espesa y amarillenta-verdosa (bacteriana).
- Lagrimeo excesivo: el ojo produce lágrimas en abundancia como respuesta a la irritación.
- Comezón intensa: especialmente marcada en la conjuntivitis alérgica; el paciente siente necesidad constante de frotarse los ojos.
- Sensación de cuerpo extraño: como si hubiera arena o una pestaña dentro del ojo.
- Párpados pegados al despertar: la secreción se seca durante la noche y puede dificultar la apertura de los ojos.
- Sensibilidad a la luz: la fotofobia es más frecuente en las formas virales.
Causas y factores de riesgo
La conjuntivitis tiene múltiples orígenes. Los más frecuentes son:
- Conjuntivitis viral: causada principalmente por adenovirus. Es la forma más común y contagiosa. Suele aparecer en brotes epidémicos y frecuentemente se acompaña de síntomas gripales.
- Conjuntivitis bacteriana: provocada por bacterias como Staphylococcus aureus, Streptococcus pneumoniae o Haemophilus influenzae. Se caracteriza por abundante secreción purulenta.
- Conjuntivitis alérgica: desencadenada por alérgenos como polen, ácaros del polvo, pelo de mascotas o humo. Es común en personas con antecedentes de rinitis alérgica o asma.
- Irritantes ambientales: cloro de albercas, humo, contaminación o productos químicos pueden causar conjuntivitis irritativa.
Los factores de riesgo incluyen el contacto con personas infectadas, el uso de lentes de contacto sin higiene adecuada, tocarse los ojos con las manos sucias y las condiciones ambientales de polvo y calor propias de la región de Oaxaca.
Diagnóstico
El Dr. Kalid Barush Hernández Díaz realiza un examen oftalmológico detallado para determinar el tipo de conjuntivitis y descartar condiciones más graves que simulan ojo rojo:
- Biomicroscopía con lámpara de hendidura: permite observar la conjuntiva, córnea y párpados con gran aumento para evaluar el tipo de inflamación y descartar queratitis o uveítis.
- Evaluación de la secreción: las características del fluido ayudan a distinguir entre origen viral, bacteriano o alérgico.
- Tinción con fluoresceína: detecta posibles lesiones en la córnea que pueden acompañar cuadros infecciosos severos.
- Medición de la presión intraocular: para descartar glaucoma agudo, que también causa ojo rojo y dolor.
Tratamiento
El tratamiento depende del tipo de conjuntivitis identificada:
- Conjuntivitis viral: generalmente es autolimitada y se resuelve en 1 a 2 semanas. Se indican lágrimas artificiales para aliviar la molestia, compresas frías y medidas estrictas de higiene para evitar el contagio. En casos severos con afectación corneal se pueden requerir medicamentos adicionales.
- Conjuntivitis bacteriana: se trata con gotas oftálmicas antibióticas prescritas por el especialista. Es importante completar el esquema indicado aunque los síntomas mejoren antes.
- Conjuntivitis alérgica: se controla con antihistamínicos tópicos, estabilizadores de mastocitos y, en casos moderados a severos, corticosteroides de corta duración bajo supervisión médica. Evitar el contacto con el alérgeno es fundamental.
El Dr. Kalid Barush recomienda no automedicarse. Muchas gotas de venta libre contienen sustancias que pueden agravar la inflamación o enmascarar síntomas de enfermedades más serias. El uso inadecuado de corticosteroides puede causar glaucoma o cataratas.
Preguntas frecuentes
Depende del tipo. La conjuntivitis viral y la bacteriana son altamente contagiosas y se transmiten por contacto directo con secreciones oculares, manos contaminadas u objetos compartidos. La conjuntivitis alérgica no es contagiosa, ya que se produce por una reacción del sistema inmunitario a alérgenos ambientales.
La conjuntivitis viral suele resolverse en 7 a 14 días sin tratamiento específico. La bacteriana mejora en 3 a 5 días con gotas antibióticas. La alérgica persiste mientras exista exposición al alérgeno, pero responde rápidamente a los antihistamínicos. Si los síntomas no mejoran, consulte al oftalmólogo.
No es recomendable automedicarse. Muchas gotas de venta libre contienen vasoconstrictores que solo enmascaran los síntomas temporalmente y pueden empeorar el cuadro. Es importante que un oftalmólogo determine el tipo de conjuntivitis para prescribir el tratamiento adecuado.
Debe acudir si presenta dolor ocular intenso, disminución de la visión, sensibilidad severa a la luz, secreción abundante que impide abrir el ojo, o si los síntomas no mejoran tras 48 horas. Estas señales pueden indicar condiciones más graves que requieren atención inmediata.